Después de ver la última película del director español Alejandro Amenábar y recrearme en los exteriores, decorados, escenografías, fotografía y en los diálogos, en la producción y realización técnica en sí misma, me quedo con la idea, no de juzgar los hechos como se exponen, sino acercarme al porqué de cómo acontecieron.
Es cierto que la intolerancia de los dogmáticos del Cristianismo de aquellos siglos, de los hoy llamados fundamentalistas, en este caso los parabolanos, una facción cristiana encargada de ayudar, curar, asistir a enfermos y necesitados, pero de actuar igualmente contra los que no aceptaban los principios cristianos, inducidos por el obispo, Cirilo de Alejandría fueran los culpables de los desmanes que, en el guión elegido para Ágora, es el exponente e hilo conductor de esta tragedia ideológica, cultural y de influencia entre dos mundos que se encontraban a causa de la decadencia total de una civilización y un imperio, el romano, y la división del mundo de aquel siglo, Oriente y Occidente, en el que ya se establecían hacia el siglo V las primeras diferencias, por razones de supremacía, Constantinopla que basaba sus pretensiones en el hecho de ser la capital del Imperio, Alejandría, por ser el centro cultural y comercial, y Roma que ofrecía su glorioso pasado y recuerdos.
La iglesia católica, mantuvo durante siglos y en numerosas ocasiones una posición contraria, conservadora o crítica a lo que significara salirse de los fundamentos en que se basaba su doctrina, en base a una intolerante ortodoxia basada en los principios cristianos, la lucha entre la fe y la razón se hacía patente, y ya cómo sucedió en el siglo XIX se atreviera a exponer o llegar a la conclusión casi cismática, iniciada por Charles Darwin sobre la teoría de la Evolución de la Especie, enfrentada a la Creacionista de la existencia del ser humano creada por un ser superior sobre la Tierra.
Bastaba con ir en contra del pensamiento científico de que la Tierra era el centro del Universo y que los demás astros, el sol, planetas y estrellas giraban en torno a ella. Una de las teorías filosóficas de Platón, en la que cada idea es única e inmutable, mientras que las cosas del mundo sensible son múltiples y cambiantes. La única forma de acceder a la realidad inteligible era mediante la razón y el entendimiento; el papel de los sentidos queda relegado y se considera engañoso. La metafísica de Platón y el dualismo entre lo inteligible y lo perceptivo, que inspira a los pensadores neoplatónicos, entre ellos a Hipatia de Alejandría. Aristarco de Samos que en el siglo IV antes de Cristo ya pronunció y se adelantó en gran manera a la teoría heliocéntrica, que el gran Copérnico considerado como el fundador de la astronomía moderna, en el siglo XVI determina la revolución astronómica por la que se reconoce que la Tierra no es el centro del Universo , ella y los planetas giran alrededor del Sol, descubrimientos que siglos más tarde fueron aplicados a los conocimientos y que gracias al desarrollo tecnológico nos han llevado mediante la observación profunda del Cosmos, a las teorías del Big Bang, la continua expansión del Universo y el concepto de tiempo, espacio, comportamiento de las galaxias, y los avances científicos que nos han permitido viajar mediante sondas espaciales, más allá de nuestro sistema solar.
Las influencias filosóficas y de pensamiento de la razón en las que el hombre ya no es el centro del Universo y su naturaleza va perdiendo el carácter teológico, la razón se apodera de él y pasa a ser el centro racional del Universo y no el físico, estas teorías ya demostradas tardaron en ser aceptadas por la iglesia, la osadía de enfrentarse a estos nuevos cambios de pensamiento, ante la fe en un único Dios creacionista, un Todo, en el que el humano pasaba a ocupar un lugar de razón y no tanto su centro físico, a la jerarquía eclesiástica no le sentaba bien por atacar sus propios conceptos de Dios, poder terrenal y miedo a lo desconocido. Contravenir estos dogmas, bastaba para ser excomulgado, acusado de herejía, brujería o conspiración, juicios o actos de fe, acusados por su paganismo, desviación y pecados eran purgados en la hoguera, o sometidos a atroces tormentos. Estas son las premisas de pensamiento “pagano”, que en la Alejandría de Hipatia, en su famosa Biblioteca se anteceden, exponen, se condenan y destruyen, por la turba cristiana enloquecida. Hipatia, con la cobarde decisión del prefecto Orestes, cristiano antiguo alumno suyo, acusada de bruja y pagana, es lapidada.
Los hechos que ha intentado exponer Amenábar, no son ni más ni menos que una parte de la propia historia de la evolución humana, con luces y sombras de actuaciones que no son el todo de la realidad cristiana; el cristianismo fundado por Cristo, perteneciente al grupo de las religiones salvadoras, que junto con el judaísmo y el islamismo, conforman las tres grandes religiones monoteístas, de Libro, tratándose de un sistema ideológico religioso, que después de haber sido creado hace veinte siglos, en un pequeño lugar de Oriente Medio, perdurara con aciertos y muchas veces con desaciertos, abrazando su profesión de fe cristiana más de 1.500 millones de personas por todo el mundo, superando crisis de su propia condición religiosa por el poder político y mundano que llega a alcanzar, dejando, en épocas y ocasiones históricas el fin para el que fue creado y su primordial misión.
Estas lecturas deben llevarnos a hacer un juicio justo y real de lo acontecido y no dejarnos llevar por imágenes y hechos que no son pauta ni toma de conciencia para creer que solamente en el seno del Cristianismo se cometieron errores y convulsiones ideológicas, todos los sistemas religiosos han tenido momentos de cambio, y en nombre de Dios se han cometido torpezas, pero es justo pensar que no fueron creadas para ello, el error es que puestas en manos de los humanos que creyeron poseer el poder y la verdad absoluta, haciendo en muchos casos su uso como arma arrojadiza contra el que no creyera, actuara o se sometiera.
Escenas que en la proyección de Ágora pueden ser traducidas y llevadas en su exposición cinematográfica, a nuestro mundo contemporáneo, cuando hoy, en la primera década del siglo XXI, sentados en una cómoda butaca, en una sala acondicionada, con efectos de sonido e imagen resultado de la aplicación de unas técnicas digitales de última generación, recibimos y vemos, algunas veces indiferentes, noticias en tiempo real, del enfrentamiento secular entre el mundo fiel y el infiel, el Islam y el Cristianismo, o viceversa. El constante enfrentamiento histórico cultural, Oriente y Occidente, antes por ideologías religiosas, ansias de expansión y conquistas territoriales, y hoy económicas, políticas y hegemónicas, con el cáncer añadido de la forma más violenta de ataque y exterminio indiscriminado, el terrorismo, y entre medias el proyecto o programa político social de entendimiento global en base a una influencia cultural que trata de salvar estas distancias ideológicas mediante la razón, el diálogo y el respeto mutuo, una Alianza de Civilizaciones, cuyas intenciones se verán si no hay elementos en contra que eviten el fundamento principal de sus propuestas con el fin de combatir el terrorismo internacional y mejorar las relaciones entre Occidente, el mundo árabe y musulmán.
Aciertos, errores, premoniciones, temores, propios de transiciones sociales, a veces dramáticas, provocadas por enfrentamientos e influencias ideológicas temerosas de los cambios, el siempre temido pensamiento liberal de, quién por buscar respuestas a la propia existencia del ser humano, mira al cielo y se pregunta, ¿Quién soy yo? ¿De dónde vengo? ¿A dónde voy? ¿A dónde me conducen mis pasos sobre este mundo que a su vez me lleva y gira en un hipotético círculo alrededor del sol?, son algunas de las cuestiones que Hipatia, la astrónoma, arrodillada en la soledad de la noche ante un inmenso firmamento se plantea.
Pensemos por un momento las circunstancias históricas de la Tardoantigüedad a que se refieren los acontecimientos, y hagamos un revisionismo histórico, fiel a los hechos y condicionantes que rodearon la vida de Hipatia, la protagonista, hija de Teón, director de la Biblioteca de Alejandría, matemático y astrónomo, una mujer adelantada a su época, matemática, científica, astrónoma, en donde se mezclan, transustancian y se entrecruzan ambas culturas, ambas ideologías, la pagana y un cristianismo enfrentado en sus primeros albores, cuenta con alumnos, paganos y cristianos, aunque los hechos ocurren en la Alejandría del siglo IV bajo la dominación del Imperio Romano en su decadencia, y las fuertes influencias de una jerarquía eclesiástica en torno a la ortodoxia dogmática de una sociedad que entraba a formar parte del nuevo status social, el cristiano, en competencia religiosa con los judíos, y el antiguo y decadente paganismo.
La defensa de la razón, por el pensamiento, el conocimiento y el Logos que esta mujer practica, en base a sus estudios filosóficos del Neoplatonismo trata de inducir con sus ideas en la docencia de un grupo de jóvenes estudiantes ávidos de cultura y en un mundo de ciencia por descubrir, entre los que se mezclan, paganos, cristianos y judíos. Siglos más tarde en la Córdoba Islámica y el Toledo de los siglos XI, XII y XIII, en otros términos y características diferentes, las ideas platónicas y filosóficas de la Grecia Antigua se enseñaron gracias a la tolerancia que los reyes cristianos dictaron, en una especie de “Alianza de Civilizaciones” en el Medioevo, facilitaron un intercambio cultural de elevada influencia en España y en el Occidente europeo, dando origen a la Escuela de Traductores de Toledo. Islam, Judaísmo y Cristianismo, se abrazaron para aunar y extender el saber y conocimiento en Europa, la sabiduría de Oriente, la de los antiguos griegos y árabes, estudio de textos teológicos y filosóficos, de unas artes y de un desarrollo intelectual colectivo de una época dorada para la cultura de aquel mundo medieval, una luz, un faro de ciencia, razón y pensamiento en la oscuridad de la Edad Media.
Aconsejo ver este último trabajo histórico de Alejandro Amenábar, “ÁGORA”, la producción cinematográfica más cara de la historia del cine español, 50 millones de euros, y meditar las conclusiones en sus justas apreciaciones, el revisionismo histórico es una forma de acercarnos a los hechos para juzgar, sin ira, sin rencores, sin revanchismo, los errores o aciertos cometidos por los habitantes de este planeta en su contexto temporal e histórico y aleccionarnos a nosotros mismos de que estos errores no los debemos cometer, ni permitir que vuelvan a ocurrir jamás, vengan de donde vengan, que la memoria histórica nos lleve a la unión, al entendimiento, el respeto y libertad, a la tolerancia, a la paz y no al enfrentamiento, tanto ideológico religioso como político, y a la desunión, que los árboles nos dejen ver el bosque en el Ágora de nuestros días.
fuente/teldeactualidad.com/